El Vaticano es una ciudad-estado que se encuentra en el corazón de Roma. La ciudad del Vaticano es mundialmente conocida por ser el centro neurálgico de la Iglesia Católica.
Para haceros una idea de las dimensiones del Vaticano debéis pensar que es el estado más pequeño que hay en Europa. Tiene tan sólo 0,44 kilómetros cuadrados y entre sus murallas viven menos de 1000 personas. La independencia de la Santa Sede se declaró el 11 de febrero 1929 mediante los Pactos de Letrán.
En un espacio tan limitado se encuentra la Residencia del Papa, un palacio rodeado de jardines que pueden visitarse bajo reserva previa.
En la Ciudad del Vaticano hay tres visitas que lucen con luz propia: la Plaza de San Pedro, la Basílica de San Pedro y los Museos Vaticanos, recinto donde se encuentra la Capilla Sixtina.
La Plaza de San Pedro es tal vez la plaza más conocida del mundo y una de las más bonitas. Fue construida por Bernini a mediados del siglo XVII y puede acoger a más de 300.000 personas.
La Basílica de San Pedro es el edificio religioso más importante del catolicismo. En ella el Papa celebra las liturgias más importantes y su interior acoge a la Santa Sede.
Con más de 4 millones de visitantes anuales, los Museos Vaticanos son una de las principales atracciones turísticas de Roma. En su interior se encuentran miles de obras de arte recogidas por la Iglesia Católica Romana durante más de cinco siglos.
Considerada como la obra maestra de Miguel Ángel, la Capilla Sixtina es uno de esos sitios que todo el mundo debería ver al menos una vez en la vida.
Si queréis visitar el Vaticano y disfrutar de todo lo que ofrece, tenéis que pensar en madrugar y dedicar como mínimo una mañana completa.
Metro: Ottaviano, línea A (roja).



